Aunque la ropa de lana se autolimpia y es fácil de mantener, esto no significa que puedas llevarla de forma continua. Cuando llevas lana, las fibras están bajo presión. Cuanto más tiempo permanecen bajo presión, más rápido se desgastan. Así que concede a tu jersey de lana también un descanso adecuado.
1. Comprueba si hay daños
Lo primero que debes hacer es inspeccionar tu ropa de lana en busca de agujeros de polilla. Cuanto antes lo descubras, más limitarás el daño en tu armario. Existen bolitas de madera de cedro o bolsitas de lavanda que mantienen alejados a los insectos dañinos. También puedes usarlas al guardar tu ropa de verano.
2. Lava solo cuando sea necesario
Las fibras de lana están cubiertas de forma natural por lanolina. Esta capa de grasa hace que las bacterias, los hongos y la suciedad no puedan adherirse. Por eso la ropa de lana se autolimpia. No es necesario, por tanto, lavar tus jerséis de lana con la misma frecuencia que tu ropa interior.
3. Airea tanto como puedas
La lana no retiene los olores; se quedan "pegados" en la superficie. Por eso, airearla suele ser suficiente. Puedes colgarla por la noche al aire libre o en la niebla. Otra opción es colgar tu jersey de lana en el baño mientras te duchas. El vapor hace que los olores se disipen. ¿Sigue oliendo a cerrado? Entonces puedes usar, si quieres, un spray para textiles.
4. Lee bien la etiqueta de lavado
Este es un buen consejo para el lavado de ropa en general. Las instrucciones de lavado del fabricante hacen que la calidad de tu ropa de lana se mantenga el mayor tiempo posible. Si no sabes cómo resolverlo, siempre puedes acudir a una tintorería profesional.
5. Lava a mano siempre que puedas
Tanto si tienes un jersey de lana de cordero como un jersey de lana merina, lo mejor es lavarlo a mano en agua tibia. Deja la prenda sumergida de 5 a 10 minutos y luego agítala con cuidado. ¿Usas un detergente para lana? Masajea suavemente la espuma por el tejido y, sobre todo, no lo retuerzas. Usa también agua tibia para aclarar la espuma. Después, déjalo secar al aire sobre una toalla en una superficie plana o en un tendedero.
6. Lava con cuidado en la lavadora
¿No tienes ganas o tiempo para lavar a mano? La lavadora también sirve. Asegúrate, eso sí, de que no quedan restos de jabón de lavados anteriores. Lee antes el manual para los ajustes correctos o selecciona el programa para lana. Como norma general, no laves nunca por encima de 30°C y 600 revoluciones. Lava la lana junto con lana para evitar daños y, si quieres, usa una bolsa de lavado.
7. Seca la lana sin secadora
¡No uses nunca la secadora! El aire caliente hace que la lana encoja. Circulan varios remedios caseros para volver a estirar un jersey de lana, como añadir suavizante de pelo al agua durante el lavado a mano, pero no hay garantías.
8. Dobla tus prendas de lana
Es tentador colgar el máximo posible para ahorrar espacio, pero esto es fatal para las prendas de punto. Hace que se pierda la elasticidad natural y que la prenda se deforme. Doblar la ropa de lana es, por tanto, siempre preferible.
9. Usa una herramienta antibolitas
No quites las bolitas de tela a mano. Esto solo hace que se suelten más fibras. Usa para ello un peine para lana especial o una maquinilla antibolitas. Por supuesto, prevenir siempre es mejor que curar.