Guardar en el armario ropa de algodón sin lavar es una mala idea. El sudor, la grasa de la piel y otras manchas no solo atraen polillas y otros insectos, sino que además provocan malos olores y pueden hacer que las manchas se vuelvan permanentes si permanecen mucho tiempo en el tejido. Por eso, guarda siempre la ropa limpia, déjala secar bien antes de colgarla y ventila el armario con regularidad.
Lava la ropa nueva primero por separado
Con la ropa de algodón nueva, comprueba siempre primero la solidez del color. Frota un paño blanco húmedo sobre una parte poco visible del tejido. Si el paño se tiñe, el tejido no es resistente a la decoloración. En ese caso, lava la prenda siempre por separado o junto con prendas de tonos similares.
Lava el algodón con cabeza
La mayoría de la ropa de algodón puede lavarse sin problema con el programa de algodón de la lavadora. Ese programa aclara a fondo y centrifuga con más fuerza, de modo que la ropa queda bien limpia.
¿Quieres que tu ropa se mantenga bonita durante más tiempo? Elige entonces un programa de algodón suave o un programa para prendas delicadas con menos revoluciones. Es algo más suave con las fibras y ayuda a conservar mejor el ajuste y el color.
Dale la vuelta a la ropa antes de lavarla. Así proteges el exterior de la fricción, la decoloración y el desgaste. Ten en cuenta también los siguientes puntos:
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Elige una velocidad de centrifugado no demasiado alta:
- < 600 rpm para ropa de algodón delicada o de color.
- 800-1000 rpm para camisas, polos, jerséis y similares.
- 1200-1400 rpm para toallas y ropa de cama.
- Utiliza un detergente suave y evita el suavizante.
- Llena el tambor como máximo hasta la mitad, para que la ropa se mueva con libertad.

Ajusta la temperatura correcta
Aunque el algodón resiste bien las temperaturas altas, es importante fijarse en la prenda concreta. No todas las prendas de algodón pueden (ni tienen que) lavarse a la misma temperatura. El ajuste ideal depende del tipo de prenda, del color y de lo sucia que esté. Por eso, consulta siempre primero la etiqueta de lavado. Es la que manda. Como pauta general puedes seguir lo siguiente:
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30 °C
Apta para prendas de algodón delicadas o de colores vivos y para prendas poco sucias. Así el color se mantiene bonito más tiempo y evitas un desgaste innecesario. -
40 °C
La mejor temperatura para camisas, polos y jerséis. Limpieza fresca, segura para la mayoría de los colores y conserva el ajuste. El estándar de oro. -
60 °C
Úsala solo si la etiqueta de lavado lo permite. Apta para prendas de algodón muy sucias. Menos recomendable para tejidos delicados o prendas de color. -
90 °C
Este ajuste está pensado sobre todo para ropa interior, calcetines y toallas. Usa este programa solo si la etiqueta lo indica.
En caso de duda, elige 30 o 40 °C. Al terminar el programa de lavado, saca la ropa del tambor enseguida y sacúdela un poco. Así evitas las arrugas y tu ropa se mantiene en plena forma durante más tiempo.
Cuidado con los colores
La ropa de algodón nueva, de colores vivos u oscuros, suele desteñir la primera vez. Por eso, lava estas prendas por separado o añade a la colada una toallita atrapacolor (colour catcher). Esta recoge el tinte que se desprende y evita que otras prendas cambien de color. Estas toallitas se encuentran fácilmente en el supermercado.
Lava la ropa de color preferiblemente del revés. Esto ayuda a limitar la pérdida de color. Elige además un detergente específico para ropa de color. No dejes secar la ropa de algodón de color a la luz directa del sol, ya que puede decolorarla. Un lugar a la sombra es mejor para conservar los colores.
Usa la secadora con moderación
Una secadora es excelente para ahorrar tiempo, pero tiene el inconveniente de que las prendas salen arrugadas y, a temperaturas demasiado altas, pueden encoger o perder color. Además, provoca más desgaste. Si aun así usas la secadora, elige una temperatura baja o el programa especial para algodón.
Una solución mejor es tender la ropa mojada en una percha ancha, para que los hombros queden bien sujetos. Las prendas de algodón de ganchillo o de punto es mejor dejarlas secar en plano para evitar que se estiren. Cuelga la ropa a secar preferiblemente a la sombra (la luz solar directa decolora los colores).
Antes de colgar las prendas, dales forma con las manos; esto reduce las arrugas y facilita el planchado posterior. Secar al aire libre o en un cuarto de lavado es además mejor para el medio ambiente y para tu ropa.

Plancha para un resultado liso
El algodón es uno de los tejidos más agradables de planchar. Algunos consejos para que te resulte más fácil:
- Plancha el algodón cuando aún esté ligeramente húmedo. Para las camisas, un pulverizador de plantas funciona a la perfección para suavizar las arrugas rebeldes.
- Utiliza el ajuste de algodón o de vapor de tu plancha.
- Plancha las prendas de algodón oscuras o de color por el revés para evitar marcas brillantes.
- Trabaja de arriba abajo (cuello > mangas/puños > delantero y espalda) y estira bien la tela.
- Una funda limpia y bien tensada sobre la tabla de planchar marca la diferencia.
¿Todavía no tienes mucha experiencia planchando? No te preocupes: con Suitable aprenderás en un santiamén a planchar como un profesional. Para los hombres con mucha prisa, un vaporizador de mano es una alternativa eficaz para tener la ropa sin arrugas.